¿CUÁNTO VALE MI EMPRESA?

27/03/2014 at 9:55 am Deja un comentario

Hay ocasiones en la vida de una empresa en las cuales el empresario requiere hacer una valoración de su negocio. Esta circunstancia puede darse en distintas situaciones, como en una oportunidad de fusión, ante la necesidad de la venta o ante una oferta de un comprador, mantener actualizado el valor yo recomiendo realizar valoraciones con cierta asiduidad para poder medir el incremento de valor de la empresa.

En ocasiones cuando suele darse una circunstancia muy frecuente y es el hecho de que el valor objetivo* de una compañía diste bastante del valor que esperaba el “vendedor”.
¿Porqué hay tanta diferencia entre el valor esperado y el valor ofertado? Lejos de recurrir a tópicos como la ley de la oferta y la demanda o el juego de la negociación, se puede advertir que los métodos tradicionales de valoración de empresas, si bien reflejan los principales aspectos económicos a valorar en una compañía, también es cierto que en muchas ocasiones no recogen aspectos intangibles de difícil cuantificación.

Existen diversos métodos de valoración que tienen por objeto determinar un valor objetivo de la empresa, el cual no tiene porque equivaler necesariamente con el precio de transacción, pero que sí que debe permitir identificar cuánto de menos vamos a pagar o qué plusvalía estamos dispuestos a asumir en una operación
Entrar en detalle en los métodos de valoración de cada uno de los elementos es una tarea que requiere de mucha más extensión de la que permite un artículo, lo que si me gustaría comentar es la parte emocional de una transacción y si hay un punto que no se contempla nunca en los métodos de cálculo que se emplean en la valoración de empresas, es el “valor emocional”, que es aquel valor intangible que se atribuye al sentimiento que la empresa genera en sus propietarios, y que le supone un importante freno ante cualquier mención de transacción.

Sería muy aventurado decir que el “valor emocional” es igual al importe por el que un propietario está dispuesto a desprenderse del negocio menos la valoración “objetiva” del negocio, puesto esa diferencia sí que está claramente influida por la posición negociadora de las partes. Sin embargo, hay que ser conscientes de que la compra de un negocio puede tener que asumir una plusvalía importante en concepto de “valor emocional”, y aquí ya intervendrá el “valor estratégico” de la operación, que es aquel que puede admitir un sobrecosto sobre el “valor objetivo” en función de las características estratégicas de la inversión.
Si necesitan hacer la valoración de su negocio acuda a especialistas acreditados que lo podrán ayudar a llevar a cabo una transacción exitosa y lograr sus objetivos….Nosotros en ENTREPRISE MANAGEMENT INTERNATIONAL podemos ayudarlos: http://www.entmi.com

Freddy Reyes

Consultor de Gerencia y de Finanzas

freyes@entmi.com

 

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